
Carne, Cuerpo y Espíritu son inseparables, mientras estemos en nuestro caminar en esta tierra en la que somos extranjeros.
No podemos lograr separarlas y Dios nos llama a mantenerlas irreprensibles para su venida, por lo tanto nos llama a mantener un equilibrio, un balance entre todas, para que el trato de una no afecte a la otra.
Sin embargo a la carne hay que prestarle mucha atención, pues es la más visible y la más problematica, ella es la que interviene con el mundo por medio de los sentidos, vista, olfato, sabor, sonido y tacto.
Las tentaciones llegan por medio del maligno y se quieren infiltrar a nuestra alma y espiritu por medio de estos sentidos. Cuidemos lo que vemos, olemos, tocamos, escuchamos y sentimos, pues pueden alterar nuestro final destino.
Bienaventurado el Varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman. Santiago 1:12
Bendiciones
PB&J
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